
Las condiciones naturales han favorecido el desarrollo de algunas de las singularidades de la especie. Es el caso, por ejemplo, de lo que se llama popularmente el "corru" que denomina la formación de manadas de asturcones.
El origen de esa denominación se debe a la actitud colectiva de los caballos frente al ataque y el hostigamiento que han sufrido históricamente de los lobos. Las manadas sueltas por los profundos valles o las intrincadas montañas han ido adaptándose al medio y a los peligros externos. De ese modo el grupo de asturcones se situa en círculo con las grupas hacia el interior del mismo y las cabezas hacía el exterior. Así defienden mediante manotazos, a sus crías protegidas en el interior del "corru".
El asturcón es uno de los ponis más antiguos y puros del mundo. El primer testimonio de su existencia está recogido en el año 80 a. de C. Ya entonces se valoraba de modo especial por su velocidad y por su valor en combate. También por la suavidad de su paso.
Aunque su uso tradicional esta relacionado con las tareas agrícolas a lo largo de estos siglos, también fueron comercializados para otras tareas. Por ejemplo fueron utilizados en París para el tiro de pequeños carruajes en el siglo XIX.
Hoy también se defienden en la actividad deportiva. Varios asturcones se han proclamado campeones de España de equitación en diferentes modalidades durante los últimos años.
Una vez domados se les observa un temperamento excelente, muy noble. Son un poni ideal para los niños. Muestran de forma natural unos aires vistosos y característicos, junto con un vigor desproporcionadamente alto para su tamaño. Su acción es suave, sencilla y muy cómoda, a lo que hay que añadir su disposición natural para el salto. Con el arnés, dada su fortaleza, demuestran aptitudes excepcionales.